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NORMAS DE LA VIDA FAMILIAR

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NORMAS DE LA VIDA FAMILIAR

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  1. NORMAS DE LA VIDA FAMILIAR Se necesitan reglas para gobernar el hogar Todo hogar cristiano debe tener reglas; y los padres deben, en sus palabras y su comportamiento mutuo, dar a los niños un precioso ejemplo vivo de lo que desean que lleguen a ser. Enseñad a los niños y jóvenes a ser fieles a Dios y a los buenos principios; enseñadles a respetar y obedecer la ley de Dios. Entonces esos principios regirán su vida y se cumplirán en sus relaciones con los demás.*

  2. Deben seguirse los principios de la Biblia Es necesario velar constantemente para que los principios en que se basa el gobierno de la familia no sean despreciados. El Señor quiere que las familias de la tierra sean símbolos de la familia celestial. Y cuando las familias terrenales sean dirigidas correctamente, la misma santificación del Espíritu se comunicará a la iglesia*

  3. El respeto por los derechos de los niños Recordad que los hijos tienen derechos que deben ser respetados.* Los niños tienen derechos que sus padres deben reconocer y respetar. Tienen derecho a recibir una educación y preparación que los hará miembros útiles de la sociedad, respetados y amados aquí, y les dará idoneidad moral para la sociedad de los santos y puros en la vida venidera.

  4. Debe enseñarse a los jóvenes que su bienestar presente y futuro depende en gran medida de los hábitos que adquieran en la niñez y la juventud. Deben acostumbrarse temprano a la sumisión, la abnegación y la consideración por la felicidad ajena. Debe enseñárseles a subyugar el genio vivo, a retener las palabras coléricas y a manifestar invariablemente bondad, cortesía y dominio propio.*

  5. Ni afecto ciego ni severidad indebida. Si bien no hemos de ceder al afecto ciego, tampoco debemos manifestar indebida severidad. Los niños no pueden ser llevados al Señor por la fuerza. Pueden ser conducidos, mas no arreados. Cristo declara: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen." No dice: Mis ovejas oyen mi voz y se las fuerza a seguir la senda de la obediencia. En el gobierno de los hijos, debe manifestarse amor. Nunca deben los padres causar pena a sus hijos por manifestaciones de dureza o exigencias que no sean razonables. La dureza empuja a las almas a la red de Satanás.*

  6. Las palabras duras suelen agriar el genio, hieren el corazón de los niños, y a veces esas heridas se curan difícilmente. Los niños resienten la menor injusticia, y al sufrirla algunos se desaniman y entonces ya no querrán prestar atención a las órdenes dadas a gritos y con ira, ni tampoco a las amenazas de castigo.* Existe el peligro de criticar con excesivo rigor las cosas pequeñas. Las críticas demasiado severas y los reglamentos muy rígidos inducen a despreciar toda reglamentación; y con el tiempo los niños así educados manifestarán el mismo desprecio por las leyes de Cristo.

  7. Mientras les imponéis reglamentos y restricciones, debéis tener gran cuidado de revelarles la fase cristiana de vuestro carácter y no la satánica. Los niños necesitan constantemente cuidado vigilante y tierno amor. Vinculadlos con vuestro corazón, y recordadles siempre el amor tanto como el temor de Dios.

  8. La falta de firmeza en el gobierno de la familia causa mucho daño; es en realidad tan mala como la falta absoluta de gobierno. Se pregunta a menudo: ¿Por qué resultan los hijos de padres religiosos tan frecuentemente tercos, desafiadores y rebeldes? El motivo reside en la preparación recibida en el hogar. Demasiado a menudo los padres no están unidos en su gobierno de la familia.* Un gobierno caprichoso, en el que una vez se sostienen las riendas con firmeza, y en otra ocasión se permite lo que se había condenado, significa la ruina para un niño.* Libro El hogar cristiano de Elena White

  9. La comunicación familiar La buena o mala relación entre padres/madres, hijos /hijas son el resultado de un proceso de comunicación; las relaciones familiares dependen de lo que se dice, cómo se dice, del tono de la voz, de la claridad del mensaje, de los gestos que acompañaron las palabras y por supuesto de todas las percepciones que de ahí se formen.

  10. Los problemas de comunicación en la familia tienen raíces muy profundas; desde resentimientos, reclamos que nunca se hicieron pero que en la memoria sentimental están presentes.

  11. Los niños y niñas aprenden a comunicarse en la interacción de la familia. Es ésta la que favorece el aprendizaje de la comunicación cuando se demuestra y se aceptan los sentimientos y pensamientos de cada miembro de la familia. El estilo o la forma que emplee el niño/a con más frecuencia, lo aprenderá de su ambiente familiar. Sin embargo, existen dinámicas familiares que no fomentan esta capacidad sino que más bien son un albergue para las dificultades de comunicación. Por ejemplo: “Callar es mejor”“Si hablo, se empeoran los problemas”“No le haga caso, cuando el/ella esta enojado (a) no sabe ni lo que dice”“Yo fui quien provocó su enojo, si no me hubiera puesto de insistente tal vez no se hubiera enojado tanto, es mi culpa”“Le cuento lo que pasó pero su papá/mamá no se puede dar cuenta”“No dije nada porque igual no me ponen atención”

  12. Existen también alianzas familiares. Por ejemplo la alianza de una madre con su hijo que se unen para enfrentar a la hija y al papá en temas de la casa; todo porque la relación de pareja no anda bien y sienten la necesidad de buscar en los hijos quien les apoye en la toma de decisiones.

  13. No quiero decir con este ejemplo que nos tengamos que mantener en reserva las dificultades que tengamos como pareja y como familia. Sino que más bien, tengamos la precaución de no generar sentimientos y conflictos mayores. Recuerde que sus hijos/hijas no pueden ser sus consejeros matrimoniales. En tal caso, busque ayuda de algún terapeuta o consejero familiar, alguien que pueda mantener su subjetividad.

  14. Cuando quiera establecer un límite con su hijo/hija, puede utilizar estos tres pasos que favorecen la comunicación y que a la ves fortalece el vínculo:1. Señale la falta: sin mucho adorno. “No me gusto que te tiraras en el suelo en el supermercado”2. Hable del sentimiento: “Me sentí mal y avergonzada porque no me escuchaste.3. Proponga: la próxima ves… proponga una solución y una consecuencia Este es un ejemplo muy simple de comunicación clara entre padres e hijos. Evite hacerlo cuando estén enojados o mientras haya un berrinche. En esos momentos la comunicación puede ser cortada por el enojo o la irracionalidad. Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.Psicóloga y psicopedagoga.

  15. La familia es lo que nos queda, cuando todo el mundo nos deja, vamos todos a cuidarla!!!!!